Lo primero que debes saber sobre mí es que soy maña, de Zaragoza. Y lo segundo que es algo que siento con mucho orgullo.

Podría haber sido exelena peque����������������atremeña, pues la familia de mi padre, Miguel, es de allí. O manchega, de Alcázar de San Juan, como mi madre, Ana, y toda mi familia materna. También pude haber nacido en Cataluña, ya que ese era un destino probable para mi padre y su trabajo; un trabajo con un sinfín de destinos y que va unido a la esencia de ser de toda mi familia: el ferrocarril. Con lo cual son muchos los lugares en los que pude nacer y uno sólo en el que finalmente nací una noche del 29 de agosto de 1992.

Fue un año mágico para España ese 1992: las Olimpiadas, la Expo de Sevilla… aunque también, me cuentan, que se vivían momentos económicos delicados, como en estos tiempos.

Nací de madrugada porque siempre he sido inquieta. Y sigo siéndolo. No paro de moverme, de reír, de bailar, de cantar… Me encanta la música y cantar desde pequeña.

Desde siempre he cantado en cualquier sitio: en mi colegio –Obra Diocesana Santo Domingo de Silos-, delante de mis abuelos, delante de mis padres y con mi hermano. Con él fue con quien empecé en esto de la música.

Mi hermano se llama como mi padre, Miguel. Él tenía 4 años cuando yo vine a este mundo a “dar mal” (dar guerra, ser un rabo de lagartija), como decimos en Zaragoza. Ahora, a base de estudiar y esforzarse, está a punto de terminar su carrera universitaria. Es una de las personas más importantes de mi vida, con él he vivido momentos irrepetibles.

Además de ser un trozo de pan, de bueno que es, tiene una buena voz. Así que, de pequeña iba con mis padres a verle cantar. Empezó a gustarme eso que hacía él y yo quise estar en el escenario, al lado de mi hermano.

_DSC9369Ahora con 20 años soy algo más tímida y vergonzosa, pero encima de las tablas de un escenario es como si me transformara y nunca tuve vergüenza ni miedo: sólo era feliz. Y si mi familia estaba delante, más aún.

Siguiendo los pasos de mi hermano, y cuando no tenía más de 8 años, participé en el concurso de Antena 3 ‘Se busca una estrella’, presentado por Bertín Osborne y que en el año 2000 se veía en muchísimos hogares españoles. De todo eso recuerdo lo bien que me lo pasaba bailando, ensayando y cantando. Gané el concurso, pero para mí no era lo importante. Lo importante era que me lo pasaba en grande.

Valoro mucho que mis padres siempre me dijeran que los estudios eran lo primordial, que si en alg��n momento no disfrutaba, lo dejábamos. Por eso, sigo estudiando, ahora en la universidad, Magisterio Infantil… Los peques es otra de las cosas que me pierden.

Fui creciendo como cualquier zaragozana más. Yendo cada día a clase, viendo como crecía mi ciudad y pensando que lo más importante que uno puede tener es su familia. También las Barbies y mis muñecas, con las que me encantaba jugar. Y de vez en cuando, me permitía el lujo de ganar a mi padre y a mi hermano a la consola. Les sacaba de quicio que “la chica”, como me llaman en casa aún, les ganase.

Todo eso lo compaginaba con algunas galas y entrevistas que, como ganadora de un concurso así, empezaban a surgir. Me gustaba. Me gusta cantar y si era con mi hermano, como ya he dicho, más.

Unos años después, llegó la que ha sido la gran noticia de mi todavía incipiente carrera: la llamada de ‘Cuéntame cómo pasó’. Recuerdo que hice el casting sin ninguna presión, hacerlo por hacerlo… porque como siempre me han dicho mis padres: “esto es un juego, si no te diviertes, nos vamos”.

El personaje de Karina llegó a mi vida. Me enteré mientras estaba en un centro comercial con mis amigas pasando la tarde. Ese momento jamás se borrará de mi memoria.

He crecido junto a mi familia, es algo que nunca he querido dejar de lado. Hasta los 19 años he vivido en Zaragoza. Ahora que resido en Madrid, vuelvo a casa cada 10 o 15 días. Estos años, han sido muchos los días que mi madre y yo cog��amos el tren para llegar a Atocha desde Zaragoza y desde ahí al rodaje de la serie.

Si yo he llegado a ser lo que soy como persona, tengo muy claro que mis padres y mi hermano han tenido la culpa de ello en una parte fundamental. Nunca me he sentido sola, siempre han estado ahí. No podré olvidar nunca las largas esperas de mi madre en el camerino esperando a que yo acabase de rodar.

Pasó el tiempo, fui creciendo. Llegaron otros proyectos en televisión, ‘Los Quién’ en 2011 en Antena 3. ‘Toledo’ en 2012 en esta misma cadena. Pude hacer otras cosas como radio teatro en RNE donde di vida a Regan: la niña de ‘El exorcista’. Pero ‘Cuéntame’ siempre ha estado y est������������������������ ahí. Y, para mí, siempre estará ahí. Y estará su gente.

De cada proyec_DSC8877to he ido aprendiendo algo. Con cada persona de las que he trabajado he procurado aprender algo. Desde compañeros delante de la cámara como de detrás de ella, porque los técnicos, maquilladoras, peluqueras… también son compa��eros. Es algo que esta profesión me ha enseñado: que la fama no hace justicia a un trabajo que siempre es en equipo.

Ahora, con 20 años, soy una persona que le encanta su trabajo, que se sigue ilusionando cada vez que le llega un guión, que le agrada estar en un rodaje y compartir secuencia con grandes profesionales y amigos con los que he crecido, como es el caso de Ricardo Gómez. Sigo siendo una persona loca por la m��sica y sobre todo, loca por la vida.

La vida normal. Me gusta la vida, vivirla con mis amigas y familia, con la gente que siempre confió en mí y con la gente en la que puedo confiar. Y me gusta recordar lo que desde bien pequeña me enseñaron en casa: que todo lo que merece la pena se consigue con esfuerzo y sacrificio.

Pero todo esto con una sonrisa, porque me gusta mirar el mundo sonriendo y pensar que siempre lo mejor está aún por llegar.